Amigos, pero qué bueno poder pasear,
usar las piernas, dejarse ver tranquilamente
por este viejo PUENTE DE PIEDRA, ahora peatonal
Como escribiera Blas de Otero:
“Por los puentes de Zamora,
sola y lenta, iba mi alma.
No por el puente de hierro,
el de piedra es el que amaba.
A ratos miraba al cielo,
a ratos miraba al agua.
Por los puentes de Zamora,
lenta y sola, iba mi alma.”
Y hacerlo sin prisas, sin agobios, sin ruidos,
salvo los ecos
del Duero.
En estos últimos ECOS DE MORIBUNDIA
disfrutamos hablando sobre ello.
¡Salud y Buena Jera!
