No es lo malo lo que están haciendo, sino lo que aún pueden estropear.
¿Con qué invento u ocurrencia se despertarán mañana sus incompetentes señorías?
Vaya usted a saber hacia donde caminará su escepticismo pragmático.
Si el Aventurero economista del Bernesga, vulgo Zapatero, tanto se ha venido apasionando por Antonio Gamoneda, asunto que no pongo en solfa, sino que aprecio en su justa medida -aunque éste nunca fue un poeta defensor de que "el hombre sea la medida de todas las cosas" como dijera Protágoras-;
bien estaría que el "marqués de la Moncloa" se diera un paseo y merodease un poco más por los escritos y el pensamiento de don Antonio Machado, por ejemplo los que aparecen en el Juan de Mairena, donde podría leer lo siguiente:
"Frente a los pragmáticos escépticos no faltará una secta de idealistas, por razones pragmáticas, que piensen resucitar a Platón, cuando, en realidad, disfrazan a Protágoras. Lo propio de nuestra época es vivir en plena contradicción, sin darse de ello cuenta, o, lo que es peor, ocultándolo hipócritamente. Nada más ruin que un escepticismo inconsciente o una sofística inconfesada que, sobre una negación metafísica que es una fe agnóstica, pretende edificar una filosofía positiva."
¡Dejen ya de mentir con sus "bla-bla-blás" poliédricos y sean un poquito más claros y consecuentes!
¡Qué los mercados bailen, por una vez, al ritmo que nosotros toquemos!
¡Maravillosa utopía!
¡Dejen ya de mentir con sus "bla-bla-blás" poliédricos y sean un poquito más claros y consecuentes!
¡Qué los mercados bailen, por una vez, al ritmo que nosotros toquemos!
¡Maravillosa utopía!
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